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Eru Ilúvatar, Creador y Señor de Eä

Eru Ilúvatar es la deidad suprema del universo ideado por Tolkien. Su primera creación fueron los Ainur, seres angelicales hijos de su pensamiento, a los que instruyó en música. Luego los hizo componer una melodía y tras acabarla hizo que esa primera música tomara forma impregnándola con su Llama Imperecedera. Así nació , el universo que es. A este escrito, Tolkien le dio el nombre de Ainulindalë

Dentro de Eä, Ilúvatar creó Arda, para que los Ainur que así lo quisieran bajaran a hacer realidad todo lo que habían visto en la música. A los Ainur que decidieron entrar en Eä se les llamó Valar (a los espíritus más poderosos) y Maiar (a los espíritus menores). 

Eru era trascendente, completamente fuera y más allá del mundo. No fueron muchas las veces que intervino en los acontecimientos de Eä, al menos que sepamos con seguridad. Aunque se sospecha de muchas más intervenciones que las que se aceptan como canónicas. 

Eru Ilúvatar, el Dador de vida 

Sí podemos afirmar con total seguridad que Eru Ilúvatar es el único capaz de crear vida. Como prueba tenemos el origen de los enanos, a quienes Aüle creó en sus estancias. Los moldeó según su interpretación de lo que había visto en la Primera Música y el resultado no fue muy desencaminado. Pero Ilúvatar le hizo ver que esos seres no tendrían alma: se moverían cuando él lo quisiera y morirían si se olvidaba de ellos. Aüle entendió que no había actuado bien y estuvo a punto de destruir su creación, pero Ilúvatar detuvo su martillo y entregó a los enanos su Llama para darles una vida real. No obstante, los hizo dormir de nuevo para que despertaran después que sus hijos: elfos y hombres. 

¿Los orcos fueron creados por Morgoth?

Otro ejemplo de ello son los orcos. Hay quien cree que fueron creados por Melkor, pero nada más lejos de la realidad.  

Algunos dicen que los orcos fueron elfos de la oscuridad. Así llamaban a los elfos que, en sus primeros años, desoyeron la llamada de los Valar y no acudieron a Valinor. Según esta teoría, el origen de los orcos son algunos de estos elfos que, tras ser capturados, torturados y pervertidos por el Señor Oscuro involucionaron a ese penoso estado, creando así una nueva raza. 

Otra teoría, con la que estoy más de acuerdo, es que antaño fueron hombres. Los primeros hombres que encontraron los elfos narraban terroríficas historias sobre poderes oscuros y eran un pueblo débil y desconfiado. Es más factible pensar que fue en esta raza menor en la que Morgoth concentró sus malvados experimentos. 

Un reconocido sabio, Kai47, lo explica perfectamente en este vídeo:

Otras criaturas malignas

Respecto a sus otros sirvientes tampoco hay dudas. Los Balrogs fueron Maias corruptos, al igual que su lugarteniente Sauron. Los Nazgul eran espectros de hombres mortales. Quizás haya ciertas dudas respecto a los dragones, pero me inclino a pensar que estos seres eran otro tipo de espíritus corruptos. 

Intervenciones de Eru Ilúvatar en la Pimera Edad del Sol 

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Tras la Primera Música y la regañina al vala Aüle, no sabemos de más intervenciones de Eru hasta miles de años después. Sí se hace mención a que Manwe, el más cercano a Él de todos los Ainur, podía comunicarse con Eru cuando lo necesitaba, pero no se nos concreta en ningún momento qué ocurría en estas conversaciones. 

Tras la muerte de los dos árboles y el nacimiento del sol, la luna y los hombres, volvemos a tener una intervención de Ilúvatar. Ésta se hizo necesaria cuando Beren y Luthien se enamoraron y, tras morir él siendo ella inmortal, imploró a los Valar que la dejaran pertenecer a la raza de su amado. Los Valar no tenían poder para cambiar aquello, ni si quiera Manwe, pero Eru decidió intervenir y Luthien pudo acabar sus días junto a Beren, a quien resucitó y devolvió al mundo de los vivos. 

Aún intervino una vez más durante la Primera Edad al cambiar el destino de Tuor. Éste había nacido mortal, pero su amor por Idril, de los Noldor, era tan fuerte que se convirtió en el único de los Segundos Hijos, además de Earendil, que pasó a formar parte de los Primeros Nacidos. 

Intervenciones en la Segunda Edad 

Si consideramos el final de la Guerra de la Cólera y el destierro de Morgoth como el inicio de la Segunda Edad del Sol, es aquí donde encuadraré una teoría que considero única. Y esta teoría no es otra que la influencia de Ilúvatar en la capacidad de elección de los medioelfos.  

Tras, literalmente, modificar la raza de Luthien y Tuor me resulta extraño que se considere la elección de raza que realizaron Elros y Elrond como una capacidad innata de ambos por el simple hecho de ser Elwing, su madre, una inmortal, y Earendil, su padre, mortal. Estoy convencido de que Eru Ilúvatar intervino para hacer posible esta decisión. Y algo que me hace estar más seguro aún es el hecho de la larga vida que se concedió a Elros, que vivió 500 años, y a sus descendientes. 

La caída de Númenor

caída de númenor

Aclarado este punto y habiendo intervenido en el inicio de la Segunda Edad, nada más poético que intervenir también en el final. En la Akallabeth, Tolkien narra la locura de Ar-Pharazon el Dorado y su desafío a los Valar. Envenenado por las palabras de Sauron, a quien había hecho prisionero en Númenor, el rey más poderoso que habían conocido los dúnedain armó el ejército y la flota más grande que lo tiempos jamás conocerán. Una vez estuvo listo embarcó presto a conquistar las Tierras Imperecederas, declarando así la guerra a los Valar. 

Manwe vio llegar la flota y suplicó la intervención de Eru Ilúvatar. Nunca sabremos si lo que le llevó a recurrir a su padre fue simplemente el miedo o el deseo de no manchar sus manos con la sangre de los Segundos Nacidos. Lo que sí sabemos es lo que aconteció tras ella. 

Ar-Pharazon y sus seguidores habían roto la norma que prohibía a los hombres navegar hacia el oeste y ello enfureció a Eru. Éste esperó a que pusieran un pie en Tierra Sagrada para desatar su furia contenida. Las Pelori, que hacían las veces de muralla natural, se derrumbaron y enterraron al ejército a la vez que el mundo tomaba forma esférica. Desde entonces nadie que no pertenezca a la raza élfica podría pisar Valinor, ya que las tierras de Aman y Eressea quedaron fuera del mundo tangible y sólo el Camino Recto lleva hasta ellas. 

Tampoco la gloriosa isla de Númenor escapó del cataclismo y quedó hundida en los nuevos océanos que se formaron. Tan sólo unos pocos, los que habían permanecido fieles a los Valar, lograron escapara de la muerte y asentarse en la Tierra Media

Actuaciones en la Tercera Edad y otras teorías 

No tenemos constancia de ningún acto directo de Ilúvatar en la Tercera Edad del Sol hasta casi finalizada ésta. Cuando Gandalf el Gris, que en Aman fue conocido como el maia Olórin, enfrentó al Daño de Durin y lo mató, sus heridas acabaron con su vida y su espíritu fue llevado fuera del mundo. Allí Ilúvatar fortaleció su alma y lo devolvió al mundo para llevar a cabo las gestas que inclinaron la balanza de la Guerra del Anillo.

Ésta es la única que podemos considerar parte del canon, aunque hay teorías que defienden alguna que otra intervención más. Por ejemplo, ¿quién era Tom Bombadil, el alegre y todopoderoso amo del Bosque Viejo? Algunos están seguros de que Eru se presentó en la Tierra para guiar una misión que entendía como esencial para el cumplimiento de sus designios. Es un poco rebuscado pero podría ser una opción. 

Otras teorías defienden que el tropiezo de Gollum en el Monte del Destino que dio con sus huesos en los fuegos incandescentes tampoco fue fruto de la casualidad… de hecho Tolkien lo menciona en alguna de sus cartas. 

El Don de Ilúvatar 

De los hijos de Ilúvatar, elfos y hombres, sabemos que fueron creados en el tercer tema, sin ningún tipo de intervención por parte de los Ainur. Los elfos fueron creados con los rasgos y características de los Valar, por lo que eran hermosos y poderosos. Para los hombres, sin embargo, Eru Ilúvatar guardaba un regalo, el Don de Ilúvatar. Y ese Don no es otro que la muerte. 

Los elfos están atados a Arda eternamente y pueden regresar de la muerte si lo desean, pero a los hombres esa opción les está vedada. Su vida es efímera a ojos de los elfos, casi un suspiro, y al morir su espíritu abandona Eä siendo su destino un misterio absoluto salvo para el propio Eru y, posiblemente, Manwe y Mandos. 

Es posible que este regalo no se considere como tal, de hecho los propios hombres lo maldicen continuamente. Pero a decir de los sabios, esta mortalidad que les hace ser efímeros es una bendición que hará que expriman como nadie el escaso tiempo del que disponen en Arda. Además se dice que, finalmente, incluso los Valar envidiarán este don ya que libera al espíritu de las cadenas que lo atan a Eä. 

El fin de los tiempos

Para terminar, se espera que pasadas muchas edades se libre la batalla conocida como Dagor Dagorath. Tras ella el mundo será destruido y Eru Ilúvatar desvelará todos los aspectos de su composición para que cada uno entienda la de los demás. Entonces se compondrá una Segunda Música y la tierra será reconstruida en una perfecta armonía. Se dice que los hombres participarán en esta nueva música y que los enanos ayudará a Aüle en la reconstrución del mundo.

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