Dúnedain

¿Quiénes eran los Dúnedain?

No todo lo que es oro reluce, 

Ni toda la gente errante anda perdida, 

el viejo vigoroso no se marchita, 

a las raíces profundas no llega la escarcha. 

De las cenizas subirá un fuego, 

y una luz asomará en las sombras; 

el descoronado será de nuevo rey, 

forjarán otra vez la espada rota. 

Este poema compuesto por Tolkien hablaba por primera vez de Aragorn y de cómo ocultaba su noble linaje en su papel de montaraz. Porque el “Trancos” que conocen Frodo y Sam en “El Poney Pisador” y del que tanto desconfían al principio no era otro que Elessar, “Piedra de Elfo”, el Heredero de Isildur, legítimo Rey de los tronos de Arnor y Gondor, de la cuasi extinta raza de los Dúnedain. 

Llegados a este punto, en Frikisweb nos asalta una pregunta: ¿qué ocurrió para que una estirpe de reyes acabara vagabundeando y protegiendo desde las sombras? En este artículo vamos a intentar aclarar los orígenes y las motivaciones de esta extraordinaria raza. 

Sangre élfica en las venas 

El origen de los Dúnedain nos lleva a la Primera Edad del Sol, hasta las Tres Casas de los Hombres, a quien los elfos de entonces tuvieron bien en llamar los Edain, en sindar “los segundos”, en referencia a que eran la segunda de las razas creadas por Ilúvatar. Si bien finalmente este término sólo se aplicó a aquellos hombres que entraron en Beleriand, es decir, a los miembros de las Casas de Beor, de Haleth y de Hador. 

Las dos únicas uniones entre razas conocidas en la Primera Edad, la de Beren y Luthien y la de Tuor e Idril, dieron cómo fruto un matrimonio entre dos Medio-Elfos: Earendil y Elwing. De la suma importancia de ambos en la caída de Morgoth no hablaremos aquí, sino que nos centraremos en que en ellos se aunaba tanto la sangre de las Tres Casas de los Edain como la de la Casa de Finwe, primer Rey Supremo de los Noldor. 

Los hijos de Elwing y Earendil fueron Elrond y Elros y, al igual que a sus padres, los Poderes les dieron a elegir a qué raza querían pertenecer. Elrond, como sabemos, eligió formar parte de los Primeros Nacidos. Elros, por su parte, se sentía más ligado a su parte mortal y eligió ser un hombre. No obstante, y a pesar de volverse mortal, se le concedió una larga vida y alcanzó los 500 años. 

Auge y caída de Númenor 

Durante este tiempo se convirtió en rey de Númenor, una isla gigantesca situada entre las costas de Valinor y la Tierra Media. Se les concedió numerosos dones y una sola prohibición: nunca navegar hacia el oeste ni poner un pie en las Tierras Imperecederas. 

Tras siglos de supremacía cultural y militar, el ego y la codicia comenzó a nublar las mentes de muchos. De esto se aprovechó Sauron, que había sido derrotado y hecho prisionero, para envenenar las mentes con dulces palabras y promesas de vida eterna para aquellos que tuvieran el valor suficiente para navegar hasta las costas de Valinor. 

Quien más se dejó influir por la perversión de Sauron (que entonces era capaz de adoptar bellas formas para urdir sus engaños) fue el mismísimo Ar-Pharazon, llamado El Dorado, que por entonces era rey. Totalmente engañado y envalentonado por estar Númenor en su cenit, construyó la mayor flota que los tiempos nunca verán y un ejército gigantesco desembarcó en las inmaculadas playas de Valinor. 

Los Ainur recurrieron a Ilúvatar y éste enterró bajo una montaña al magnífico ejército (dónde permanecerán hasta la Batalla del Fin del Mundo) a la vez que destruyó la hermosa isla de Númenor, acabando con casi todos sus habitantes y con Sauron, quien ya nunca más pudo tomar otra forma que no fuera oscura y terrible. 

Los Dúnedain fundan los reinos de Arnor y Gondor 

Tan sólo unos pocos, los llamados fieles, lograron huir hasta las costas de la Tierra Media comandados por Elendil. Un año después de desembarcar, fundaron el Reino de Arnor en el norte, gobernado por Elendil; y de Gondor en el sur, gobernado por sus hijos, Isildur y Anarion. 

Durante casi un siglo hubo paz, pero la sombra crecía en el este y finalmente Sauron lanzó sus fuerzas contra Gondor, arrasando Minas Ithil y convirtiéndola en un lugar de terror que desde entonces sería conocido como Minas Morgul. 

Con el Anillo Único (un anillo para gobernarlos a todos) en su poder, y con Númenor destruido, nada parecía poder parar esta vez al Señor Oscuro. Pero una alianza entre Gil-Galad, Rey Supremo de los Noldor, y Elendil, señor de los numenoreanos supervivientes logró acabar con sus ambiciones y, a pesar de costar la vida a ambos reyes, la guerra se saldó con victoria de los ejércitos de elfos y hombres. El anillo quedó en manos de Isildur, que no lo destruyó y decidió guardarlo, iniciando así la ruina de su casa. 

Muerte de Isildur y caída de Arnor 

Tras la muerte de Isildur, ocho reyes gobernaron en Arnor sin mayores problemas y acrecentando poco a poco el poderío de los exiliados en la Tierra Media. Pero, tras la muerte de Earendur, las diferencias entre sus hijos hicieron que el reino se dividiera en tres: Arthedain, Rhudaur y Cardolan. 

Frecuentemente hubo disensiones entre los reinos, ya que tan solo Arthedain mantuvo limpio el linaje numeróneano. Y, para colmo de males, el Rey Brujo fundó al norte el maligno Reino de Angmar, para tratar de aprovechar la división entre los Dúnedain para acabar con el antaño poderoso Arnor. 

Durante varios siglos los reinos de los hombres, apoyados por los elfos de Cirdan y Elrond, lograron mantener el poder oscuro a raya. Pero tras la traición de Rhudaur y la devastación provocada por la peste en Cardolan, finalmente Arthedain cayó y así acabó la historia de Arnor. 

El desafío del Rey Brujo al Rey de los Dúnedain 

Tras la caída del reino del norte, la lucha contra Angmar pasó a ser responsabilidad de Gondor, que vivía una época de esplendor. Sus huestes marcharon sobre las del Rey Brujo y, con la ayuda de los elfos, lograron la victoria. No obstante, la humillación que sufrió Earnur al entrar su caballo en pánico por la presencia del Señor de los Nazgul, sería la semilla que acabaría con el linaje real de Gondor. 

Porque años después, el Rey Brujo renovó su desafío hacia Earnur, quién lo aceptó y cabalgó hacia el este para nunca más volver. Se inició entonces el gobierno de los Senescales en Gondor. 

Un linaje que se mantuvo en las sombras 

Dúnedain

Aranarth, el hijo del último Rey de Arnor, tomó entonces el título de Capitán de los Dúnedain y comenzó la tradición de criar a su primogénito en Rivendel. Esta costumbre se mantuvo entre los montaraces durante siglos hasta el nacimiento de Aragorn. Lo demás, como suele decirse, es historia. 

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